viernes, 19 de octubre de 2012

Expolio en Las Parras de Martín.


El principal expolio de nuestros bienes culturales se ha producido en el poblado ibérico del cabezo “El Castellar”.  Son numerosos los indicios de excavaciones furtivas en el lugar y los rumores de objetos allí encontrados (dientes de felino usados como agujas de coser, restos de mineral de cobre, …). Incluso se han llegado a publicar los hallazgos (ver el artículo publicado en la página 10 del periódico El Pairon nº 4 de 1995).
En la Hoya de los Molinos había una piedra de molino que afortunadamente pude fotografiar y grabar en vídeo hacia 2003. Poco después apareció en un cartel publicitario de turismo sobre las Cuencas Mineras. Al año siguiente de la campaña publicitaria, le piedra desapareció. Esto refuerza mi convencimiento de que la mejor forma de preservar nuestros bienes es no darles publicidad.
Piedra de molino desaparecida (expoliada) de la Hoya de los Molinos

Cuando el Ayuntamiento de Las Parras se anexionó al de Utrillas en 1968, quedó abandonada numerosa documentación en nuestra antigua Casa Lugar y nuestra antigua escuela. Concretamente en el antiguo calabozo había desparramados por el suelo numerosos papeles formando un alfombrado de un palmo de altura que se extendía por toda su pequeña superficie. Incluso las ratas habían construido galerías entre los papeles. Poco antes de iniciarse la restauración recogí todos los que pude seleccionando los que a priori parecían más importantes y los deposité en un arcón que había en la antigua Andana (la parte superior de la antigua escuela de chicas). Cuando se inició la restauración, coloqué los documentos en cajas de cartón y las llevé a casa de mis padres para salvarlas de la destrucción. No estaban todas las que había recogido, por lo que alguna fue a parar a otras casas. Tengo la intención de escanear los documentos para digitalizar su contenido y evitar su pérdida, pero todavía no lo he hecho. Lo ideal sería tener algún archivo en las escuelas donde todos podamos consultarlos y custodiarlos. Hasta entonces prefiero custodiarlos yo para evitar su posible pérdida. Ni que decir tiene que la mayoría de los documentos no pude recogerlos, por lo que fueron arrojados con los escombros de las obras de restauración y se perdieron para siempre ante la desidia del Ayuntamiento de Utrillas hacia nuestro patrimonio .
En nuestra Iglesia Parroquial han trabajado desinteresadamente muchos de nuestros antepasados, algunos poniendo en riesgo su vida. Recuerdo las numerosas reparaciones que hacía Arsenio Sanz de las tablas del maltrecho suelo entarimado. Incluso yo en mi adolescencia, junto a otras personas, subimos al tejado para recoger las tejas sanas antes de que fuera destruido por la dinamita. Por eso consideramos como nuestro todo lo que en ella había; aunque su propietario real es el Obispado de Teruel y Albarracín. Sabemos que de nuestra iglesia se llevaron ladrillos para reconstruir la monumental Iglesia Parroquial de Montalbán; y que los grandes portalones de entrada que sólo se abrían cuando salían las procesiones, están en la Iglesia Parroquial de Orihuela del Tremedal. Los candelabros dorados y demás objetos de valor seguramente estarán en el Museo Diocesano. Ignoramos lo que pudo ocurrir durante la última restauración de la Iglesia en el año 2004, pues se ignora el control que pudo haber sobre los posibles bienes que pudieran aparecer. La reciente noticia de las tablas góticas de valor incalculable localizadas en Bronchales, que estuvieron a punto de ser arrojadas a un vertedero no nos hace presagiar nada bueno. El secretismo con que se llevó a cabo la restauración ha hecho aflorar rumores acerca del destino de los posibles objetos que hayan podido aparecer. También  pude grabar un vídeo durante la restauración en el que podemos intuir lo que pudo haber ocurrido, aunque en ningún caso podemos hablar de expolio.
A continuación os dejo un enlace a los dos vídeos mencionados:

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